ÁRBOL MÁGICO

    En la corteza del árbol mágico,
  una fina capa de musgo define el norte;
  ha perdido parte de sus hojas,
  mas aún resplandece en los primeros días de noviembre.

    El viento, el cielo gris, el día de todos los santos,
  contrastan con las imágenes mentales
  de una diosa oficiando con solvencia
una ceremonia de potente sexualidad pagana.

    Una espiral de deseo creciente, un anhelo,
  una tarde soleada ya imposible,
  una búsqueda dual de conocimiento compartido
  en una cesión de espacio íntimo sin límites.

    Me distancio sin alejarme para observar,
  con técnica cinematográfica,  todo el ritual
  en el que soy actor y discípulo y maestro,
  con naturalidad continua y excepcional.

    Sobre el árbol mágico se apoya la diosa,
  aún vestida superficialmente con el hábito,
  estampado de dibujos propiciatorios,
  para mi deleite, sugestión y cumbre de placer.

1-XI-2012