EN LOS DOBLECES DEL TIEMPO
En los dobleces del tiempo,
a resguardo de la ética, un cuerpo blanco,
una línea tras otra rebasada
en un enorme y geométrico laberinto mental.
No reconozco nada del mundo nuevo,
o tal vez en esa dimensión soy más yo,
más sutil, más creativo, más consciente.
En los dobleces del tiempo busco la magia,
a veces desorientado, escéptico,
un tiempo convertido en un gigante
y otro condensado, encogido, ausente.
Qué maravilla, qué alegría, qué contento,
desbordado por impulsos primarios
de una extrema belleza, sensible, aturdido.
Qué ausencia de sensatez, qué delirio,
euforia, ebullición, alivio.17-IV-2012