OBSESIÓN-2
La imagen penetra en la mente,
un beso concentrado en una comisura,
percutiendo cualquier otro pensamiento,
una mano exploradora de la intimidad oculta,
oleadas de deseo, olor amado,
un roce, un desplazamiento sanguíneo,
el sonido de la respiración entrecortada,
una mirada fija reinando sobre
todo.
La mente no puede procesar
no puede asimilar tantas sinapsis,
tantos estímulos sexuales:
labios enfebrecidos, antenas
del placer,
olor de piel con piel,
abrazo de entrega, devoción,
el sabor de la excitación,
una
pizca de dolor no evitado,
el roce acompasado erógeno
predecesor de la
fusión.
Vuelvo a recrear cada instante,
los
movimientos del amor han comenzado,
la suave presión inicial,
la contundencia de un gran recibimiento,
la forma visual de la mecánica del sexo,
el agudo gemir amplificador,
profundidad, éxtasis,
comunión carnal, espiritual,
consciencia.
Por los ojos hemos trascendido el cuerpo,
ojos que ríen, que alborotan lo que miran,
buscando los deseos no expresados,
adivinar,
predecir, donar un subplacer añadido,
buscando ritmos, tempos, intensidad,
en un registro
conocido, aproximado, revelado,
la música del sexo, la grabación del instante,
el gran grito consumado al unísono.
12-IX-2012