TARDE SOLEADA

  Tarde soleada de octubre, membrillos,
  el amarillo define la naturaleza;
  serpenteante, el camino árido
  de piedras puntiagudas hiende los pinos.

  Un corazón se adapta al otro latiendo al unísono,
  lejos del mundo, un terreno inhóspito,
  una luz astral que no parece solar,
  luz descarnada sólo apta para los ojos amantes.

  Ojos brillantes intentan enfocarse en esa distancia
  distancia de conocimiento profundo,
  profundidad inesperada, sorpresiva,
  la palabra atrapada en un bucle mental.

  Todos los sentimientos se han fusionado
  en una amalgama deliciosa,
  ninguno de los amantes desea
  recuperar su individualidad tan querida.

  El bosque ya no existe, la luz
  ya ha abandonado su procedencia estelar,
  existen los cuerpos pálidos,
  el movimiento y los gemidos acoplados.

29-X-2012